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miércoles, 19 de junio de 2019

Interrogantes. ¿A quién le pediré que me sostenga?



Rosa: Barranc de l’Infern. Font Roja, Alcoy. Año 2015

Interrogantes

Vientos de soledad es un libro que tiene más poemas de los que yo recordaba, aunque no todos resulten ahora publicables. Es posible que haya tenido vida por su cuenta en estos años de oscuridad y mazmorra.
     -¿Vida por su cuenta? ¡Ya! ¿Y no será que un consumado nocherniego le ha ido añadiendo poemas al desgaire: uno hoy, otro mañana, otro el mes que viene?
     -Puede que sí, que haya algún poema añadido, pero hace tanto tiempo que ya ni lo recuerdo.
     -Sí recordarás, no obstante, que te timaron a cuenta de este libro.
     -Claro, los grandes amores no se olvidan jamás.
     -Y que no te devolvieron ni la portada, que era de tu amigo Ginés.
     -Ginés Lloret, es cierto, que fue alumno de mi amigo José Piqueras.
     -Todo libro tiene su historia, este tuvo un aborto.
     -Un aborto que fue muy doloroso para mí.
     -¿Por qué no lo publicaste después?
     -¿El aborto?
     -Si fueras inteligente, como crees, verías que esta pregunta no tiene gracia ninguna.
     -Pues mira, ya que tenía que pagar la publicación, no quería pagarla dos veces. Además, cuando quise darme cuenta ya había escrito otro libro y a este se le había pasado el arroz. ¿Comprendes, inteligencia pura? Pero no es el único libro que he puesto a hibernar en el cajón de los poco afortunados “por reconocida inutilidad de la lógica”.
     -Pues no deja de ser una pena, ya que el libro tiene poemas muy dignos. Algo clasicotes, eso también es verdad.
     -¿Es que un soneto puede ser otra cosa que clásico?
     -Depende, si lo escribe un bilbaíno, sí.
     -Ya, y mejor si lo escribe un mastuerzo. Por favor, ¿cómo puedo librarme de este zoilo que me acompaña a todas partes y que a todo me replica?

     Coda:
     A pesar de la conversación precedente, el soneto que os voy a dejar es completamente serio. Pero no me extrañaría nada que los lectores lo tomaran a chirigota. Después de todo, el hombre que siempre va conmigo (no confundir con el que siempre iba con Machado, que era mucho más respetable), se ha empeñado en crear un clima lo suficientemente propicio. O sea que los lectores debieran tomarse una pócima para cambiar de sabor.
     -Glup, glup, glup…
      Ahora sí, ahora ya podemos crear un ambiente adecuado. Se abre el telón y aparece un hombre completamente desnudo. ¿Completamente? Bueno, solo lleva en la frente un dramático amasijo de interrogaciones.
     13-10-2009

¿A quién le pediré que me sostenga?

¿A quién le pediré que me sostenga
si tú, que eres amor, me das de lado?
¿Adónde habrá otro hielo más helado?
¿Adónde más silencio en tanta lengua?

¿Por qué he de ser molino sin molienda,
latir de corazón no traspasado?
¿Por qué si soy farol voy apagado
y no ha de haber un rayo que me encienda?

Mi boca es oración, mi cuerpo ofrenda,
¿y no ha de haber puñal mal afilado
ni mano temblorosa que lo hienda?

¿A quién le pediré que me sostenga
si no es a ti, amor, que me has cegado
y me has dejado solo con la venda?

Mariano Estrada
Del libro Vientos de soledad (1984), publicado en 2017

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