Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta perro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perro. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de julio de 2016

Una flor en el Paraíso… de Villajoyosa



                                                                     Fotografía tomada en el Paraíso de Villajoyosa


Una flor en el Paraíso… de Villajoyosa

En uno de mis paseos nocturnos por el Paraíso de Villajoyosa, me encontré con esta flor que, en medio de la noche, exhibía una belleza rotunda y solitaria. Es una flor abundante, pero ella estaba sola en la penumbra. Por lo menos en un radio de 20 centímetros.
-¿Qué haces ahí, flor de terciopelo? –le dije.
-¿De terciopelo? –me contestó-. ¡Qué cursi y qué ñoño! Yo soy una flor, no una cortina o un vestido.

lunes, 25 de abril de 2011

La desgracia tenía nombre de perro

Foto M. Estrada

La desgracia tenía nombre de perro

A mis hermanas Charo y Tere, que recordarán muy bien estas cosas.

Transcurrida la primera juventud, cuando Isidro ya era, sin remedio, todo lo hombre que se podía ser desde su metro sesenta y cinco de estatura, algo más dotado en inteligencia, pero no lo suficiente como para entrar en los servicios de espionaje, y algo más dotado de corazón, aunque no haya muerto de amores finalmente, ni haya dado el alma a ciertas causas honrosas con más o menos grados de humanidad. Es decir, cuando Isidro era el hombre que sus padres, ya muertos, hubieran deseado que fuera... Entonces, sólo entonces, Isidro se dio cuenta de que los paraísos perdidos son los únicos cielos posibles, ahora y en la hora de nuestra muerte, incluso antes y después. Pero sus padres, que habían arrastrado sus cuerpos por aquella tierra tan dura y tan poco generosa en su correspondencia con las inexcusables abnegaciones, le habían dicho siempre que él estaba llamado a otras cosas más altas: más grandes y más altas. Sin embargo, desde la ciega transparencia de los besos, Isidro veía aquellas otras cosas como una caverna de oscuridad.