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sábado, 20 de octubre de 2012

Amistad y Llaneza

Maruja, Rosa, Paco y Mariano, en el Minanarete, Villajoyosa

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Amistad y Llaneza

Vosotros,  jóvenes amigos, estáis en posesión de lo que  más envidian los dioses.

Quizás el mejor canto que yo pueda rendir a la amistad en este instante preciso de mi vida, sea proclamarla públicamente. Y lo hago sin reservas pudorosas, con la satisfacción que me produce evocar una alegría sedimentada, y también con el anuncio de que esta declaración, en la que está implicado seriamente el espíritu,  ya ha sido hecha convenientemente en privado. De su fondo, acaso se trasluzca un deseable reflejo. Ésta es enteramente su forma:

Queridos Paco y Maruja: Después de tantos años de  conocimiento, hoy he percibido que mi amistad con vosotros me precede, pues, con gran complacencia por mi parte, ésta ha brillado de pronto en un sencillo poema, escrito hacia el  año 23,  por el que yo había pasado otras veces sin ensimismación y sin conciencia de ser fotografía. Se trata de un poema de Borges del que fluye una llaneza esencial y otra de título. Con ambas he entrado en vuestra casa,  donde, para mí,  “Se abre la verja del jardín / con la docilidad de la página / que una frecuente devoción interroga / y adentro las miradas / no precisan fijarse en los objetos / que ya están cabalmente en la memoria”.

¿Necesito decir que la memoria antecede a nuestros hijos y alcanza la intemporalidad de los primeros objetos?

El mérito, tal vez compartido, es menos mío que vuestro, pues vosotros me habéis dado la forma de la naturalidad, necesaria para ganar la confianza y asumir imperceptiblemente la esencialidad de las cosas: las palabras, los hechos, los silencios,  los sobrentendidos…. “Conozco las costumbres y las almas / y ese dialecto de alusiones / que toda agrupación humana va urdiendo / No necesito hablar / ni mentir privilegios / bien me conocen quienes aquí me rodean / bien saben mis congojas y mi flaqueza”.

Por lo tanto, amics meus, me reconozco deudor ante vosotros. Y aunque sé que esta deuda solamente es pagable con lealtad  y agradecimiento, cosa que hay que ir sellando poco a poco en la vida, la quiero  mentar en este escrito para que quede constancia de que “Eso es alcanzar lo más alto / lo que tal vez nos dará el Cielo / no admiraciones ni victorias / sino sencillamente ser admitidos / como parte de una Realidad innegable /como las piedras y los árboles”.

Un largo abrazo

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

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