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martes, 22 de octubre de 2019

Recuerdos de la Ruta del Morer, en la montaña alicantina (Finestrat, Sella, Benimantell…)



 Paco, Maruja y Rosa, echando unas risas y tomando un refrigerio

Recuerdos de la Ruta del Morer, en la montaña alicantina (Finestrat, Sella, Benimantell…)


Una de las veces que he andado esta Ruta (escrita hace tiempo por encargo de la Revista El Salt de la Diputación de Alicante), fue con nuestros queridos amigos Paco y Maruja. O Maruja y Paco, que tanto monta. Dejo aquí una foto para que veáis lo bien que lo pasamos. Lástima que no hubiera por allí ningún mono que nos hiciera la foto a los cuatro. Pero bien, están ellos dos y Rosa. Yo hice de mono.

Os dejo también una foto de la
Font del Morer y un pequeño texto que la describe:

jueves, 21 de julio de 2016

Los montes hay que merecerlos despacio


El Puig Campana. Vista desde El Charco, Villajoyosa 


Los montes hay que merecerlos despacio

Las prisas por llegar a la cumbre no suelen ser  buenas consejeras. Esto lo aprendí de una experiencia en el Salvaguarda, Benasque, monte señero que separa España de Francia. Éramos jóvenes aún, pero los niños lo eran más y aceleraban el paso. En un momento concreto superamos a una pareja de montañeros compuesta por un señor mayor y un chico muy joven. Iban a ritmo de bypass, naturalmente. Y como vieron que nosotros corríamos con la alegría de los principiantes, el señor mayor nos dijo: “Anda como viejo y llegarás como joven”. Pero nosotros seguimos a lo nuestro y les dejamos en los vagones de cola. Tengo que decir, no obstante, que antes de llegar a la meta nos alcanzaron, pero ni ellos se cargaron de razón ni nosotros entendimos el hecho como una derrota. La disculpa la encontramos en los niños…

domingo, 12 de junio de 2011

Ruta del Morer: bellezas de la Marina Baixa

Puig Campana desde El Collado. Foto Joan Piera


RUTA DEL MORER: BELLEZAS DE LA MARINA BAIXA

Podía llamarse la ruta de los madroños, ya que este arbusto tiene una presencia constante en todo su recorrido. Claro que, por esta misma razón, podía llamarse también la ruta del enebro (càdec en valenciano), del brezo, de la aliaga... Y sobre todo del pino, cuya presencia no sólo es continua, sino felizmente abundante. Tanto es así que, de no ser por la variedad, se diría que estuviéramos en Soria, con Machado. Por la variedad y por la orografía del paisaje que, en puntos específicos, admite una honrosa comparación con los Pirineos aragoneses. Tal es el caso de la pequeña cordillera de Els Castellets, en cuyo collado se abre una puerta que nos puede introducir en la mitología con sólo soltar dos muescas la imaginación. El dios está delante, si tomamos el Mediterráneo como referencia. Su figura es imponente, majestuosa; su tamaño, descomunal; su posición, envidia de los elegidos; su nombre, Puig Campana, el vigilante del mar, el testigo impertérrito del nacimiento y de la vida, aunque también de la destrucción y de la muerte...