Esquilado a tijera. Foto de Fernando Medrano
Ya sé que el oficio de esquilador, en general, es muy poco atractivo, y mucho menos para acomodarlo en los altos aposentos de la lírica. Total, se trata de quitarles los pelos a las ovejas. Unos pelos que están enrevesados, sucios, sudados y grasientos, ya que las ovejas no se lavan jamás, salvo después del esquileo, precisamente, por razones sanitarias... O si llueve. Pero si llueve tampoco es que se laven demasiado, porque la lluvia resbala sobre la lana apelmazada y sebosa.
-¿Y para qué se los quitan?
