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miércoles, 31 de agosto de 2011

La mitad de la vida

La criogenización se está poniendo de moda, la eternidad nos sigue tentando. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

 Ver PPS de Mar 
(Enlace a un archivo con varios PPS de Mar, por orden alfabético)

La mitad de la vida

Si 37 años, como podéis ver más abajo, podían ser la mitad de la vida en agosto del 2007 y alguien se ocupó de decirme que entonces me quedaban 14 para llegar a mi último aliento, ¿cuántos años me quedan ahora, que estamos en agosto del 2011?
-10, exactamente
-Bien, lo que pasa es que tengo un amigo que había fijado en 75 su esperanza de vida y, de repente, sin encomendarse a Cronos ni consultar el Oráculo, ha decidido subirla a 85. ¿Voy a ser yo menos? ¡No! Luego, si antes me quedaban 14 y restando 4 debían quedarme 10, ahora me quedan 21 ¿Es esto posible?
-Sí, pero tendrías que ser mujer para poder subirte la media
-Ya, ¿y no vale operarse?
-Pues me temo que no
-Vaya, le diré a mi amigo que se congele. Total, solo son 140.000 euros de nada


La mitad de la vida

Haciendo un somero cálculo crono-genético-antropológico, es decir, aplicando al diagrama espacio-tiempo la cuenta de la vieja y luego multiplicando por “pi minus erre”, como diría el poeta Gabriel y Galán en su dualidad extremeño-castellana, llego a la conclusión de que al escribir este poema tenía la edad de treinta y siete años. Podía haber tenido treinta y tres o cuarenta y uno, pero no sesenta, que son los que tengo ahora ¿Por qué? Porque muchas de las cosas ahí nombradas ya no están en mi vida al cincuenta por ciento, sino que, entre el cero y el cien, las hay al veintiocho y setenta y dos, pongamos por caso. Que es sólo un decir, evidentemente, porque la proporción puede ser otra y diversa.

-¿Y la mitad de la vida puede situarse en los treinta y siete años?
-Puede, sí señor.
-Pues te quedan catorce, Marianín, a no ser que se equivoque la vieja…
-Más fácil es que el “pi minus erre” confunda los ojos de la Parca y los sitúe en caminos de oscuridad, de forma que no pueda observarme.
-No me imagino a la Parca dando palos de ciego
-Yo tampoco, amigo, pero ni tú ni yo sabemos hasta donde llega el poder visionario-oftalmológico de la Once, del que ya advirtió un día Ernesto Sabato en su famoso “Informe de ciegos”…

Un abrazo


La mitad de la vida

La mitad de mis apegos son costumbres,
la mitad de mis quehaceres son rutinas,
la mitad de mis amigos son extraños
y quizás mi soledad es medio mía.

La mitad de lo que digo, vanagloria;
la mitad de lo que callo, cobardía;
la mitad de lo que sufro, masoquismo;
de lo que amo, la mitad egolatría.

Por mitad mis ilusiones, intereses.
Por mitad mis pensamientos, fantasías.
Por mitad mi libertad una mazmorra.
Mi verdad es media parte una mentira.

La mitad de mis miradas son pestañas,
dentadura la mitad de mis sonrisas.
La mitad de mis pisadas, pisotones,
y el total de mis mitades, media vida.

Del libro “Vientos de soledad”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

sábado, 27 de agosto de 2011

Umbral: varios escritores en uno

                      Francisco Umbral, foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Pocos como él han ascendido de la nada al olimpo. Teniéndolo todo en contra. Puso al servicio de la literatura su vocación, sus amarguras, sus éxitos, su dandismo, sus pañuelos y su altivez. Es decir, su vida.
26-08-2012

El día 28 de agosto, es decir, mañana mismo, se cumplen cuatro años del fallecimiento de Francisco Umbral, un escritor de 80 libros, algunos de cuales, junto con sus famosas columnas periodísticas, resultan imprescindibles para ayudarnos a comprender mejor los años que median entre el final de la dictadura de Franco y la primera legislatura de Zapatero. Parece que en octubre se celebrará un congreso destinado al reconocimiento de su extensa obra literaria. Reproduzco aquí el artículo que yo le dediqué el día 30 de agosto del 2007, en homenaje de despedida. Un abrazo. (27-08-2011)

Umbral: varios escritores en uno.

Iba a escribir algo sobre Umbral, pero pronto me di cuenta de que llevaba algunos años sin leerle, salvo algunas columnas esporádicas en el medio donde escribía; columnas que son, en realidad, las que le han dado una buena parte de su merecido prestigio, salvando algunos libros que le han aportado premios relevantes como el Cervantes o el Príncipe de Asturias.  Hablo de Mortal y Rosa, por ejemplo, en el que exterioriza el dolor por el fallecimiento de un hijo de cinco años.

Yo empecé a leerle en los inicios de la Transición, creo recordar, tal vez antes. Y entonces, sí, entonces leía todos sus libros, no me atrevo a decir tanto de sus columnas, pero también fueron muchas. Sé que en sus comienzos se dejó caer por el famoso Café Gijón, suceso del que él mismo hizo luego la crónica. Sé que fue inventor de palabras, o al menos propalador de las mismas. Palabras como jais, molón, derechona, tardofranquismo, Socialfelipismo (este último, título de un ensayo)… Sé que, muy al principio de su actividad literaria, y según confesión propia, quiso ser Henry Miller, a lo español, naturalmente. Pero entendió rápidamente, por suerte para todos, que le faltaba aquel vitalismo sexual arrollador que el americano desarrollaba en sus “Trópicos” (de Cáncer y de Capricornio) y en sus “Sexus”, “Plexus” y “Nexus”. Luego quiso ser Cela, y a mí me da la impresión de que lo quiso ser toda la vida, incluso en la etapa en la que le criticó duramente, tal vez bajo sospecha de publicidad. Y consiguió serlo en parte. O, por lo menos, hasta poder asegurar que nadie se ha acercado tanto a él en España. En el fondo, nunca dejó de admirarle y no me hubiera extrañado nada oír de sus propios labios, y en uno de sus ya famosos arranques, que cambiaría todos sus libros, que son muchos, por haber escrito uno sólo: La Colmena. Por el medio, se declaró admirador de Vallé-Inclán, de Delibes, de César González Ruano, de Ramón Gómez de la Serna, de Mariano José de Larra y de un tipo de periodismo literario de autor que ha quedado sepultado en los tiempos. Tal vez él fuera, hasta ayer, el último de sus representantes, porque lo de Sánchez-Dragó es completamente otra cosa.

En cuanto a sus libros, tiene tantos que es difícil elegir cuatro o cinco títulos. Dicen que al menos veinte o treinta son buenos. Éstos son algunos de los que destacan: “La noche que llegué al Café Gijón”, por las enemistades que le creó. “Los helechos arborescentes”, porque relata un mundillo en el que parecía moverse muy bien. Y, luego, de los ensayos, yo destacaría “Ramón y las vanguardias” (Gómez de la Serna), ”Anatomía de un dandy” (Larra), o “Poeta maldito” (Lorca). Pero sólo es, ya digo, por citar algunos títulos de los muchos que tiene.

Por último, sé que fue un luchador, que tuvo unos comienzos difíciles y que a base de sufrimiento, pundonor y, sobre todo, de aquel enorme empuje que procedía de su corazón puramente literario, consiguió hacerse un hueco en la cumbre de las letras españolas, a las que ha dado un vigor por el que debemos estarle agradecidos. Yo lo estoy, al menos. Y así lo expreso, llana y públicamente. Y, además, le despido con un poema, ya que él era un poeta, aunque esencialmente urbano, de lo que se cocinaba diariamente en el mundo. Descanse en paz.

Un abrazo

¿Qué somos?

¿Qué somos, sino viento
indomeñable, transitorio
barro o efímera memoria?
¿O somos, además,
                            mareas invisibles
que no registra el tiempo ni el espacio?
¿Vivimos al morir, perdemos
en la muerte la causa de la muerte?
¿Qué seremos, entonces,
en ese almario inane
o luna exceptuada de la
                            gravitación universal?

Mariano Estrada, del libro Hojas lentas de otoño (1997)

lunes, 22 de agosto de 2011

Soneto por soneto


                                           Lope de Vega. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Soneto por soneto

José Miguel es un amigo de Valencia que un día de junio del 2006 me mandó un soneto que él mismo había escrito con la única pretensión de parodiar alguno de los míos y, de paso, hacerme reír un poco, porque se ve que me encontraba algo mustio, pesaroso, desconsolado o triste. Y tengo que reconocer que, efectivamente, me hizo reír de lo lindo. Sin embargo, como los versos tenían una métrica graciosamente despendolada y rimaban de forma maravillosamente liberal, ya que los escuadraba con hacha y no les pasaba luego el cepillo, en el propio soneto incorporaba una súplica que venía a decir algo así: por favor, no se lo enseñes a Lope, que me da mucha vergüenza.

Pero yo pensé que a Lope, acostumbrado a los tormentos gongorinos, no le vendría mal un chorro de aquella agua fresca y que, si le enseñaba el mencionado ejemplar, iba a sentir un cosquilleo en el estómago que le haría desternillarse de risa. Decidí, pues,  enseñárselo por encima de todo ruego o súplica del autor y así se lo hice saber a José Miguel utilizando su misma técnica: el verso y el correo electrónico

Para sorpresa mía, y también para mi vanidosa satisfacción, el soneto que le mandé como respuesta mereció su aprobación inmediata y le causó un extraordinario alborozo, tanto que lo enmarcó con entusiasmo y delicadeza, lo echó al maletero del coche  y lo trajo con él a Villajoyosa el día de la presentación de mi libro “Amores colaterales”, hecho que ocurrió el 21 de julio del año citado más arriba.

No sé si Lope habrá leído el soneto, porque, claro, no pude mandárselo por correo electrónico o postal, sino por una via sutil de la conciencia extracorpórea que a lo mejor tarda unos lustros en alcanzar el destino. Y luego regresar a la tierra y encontrarme, que en el Montiboli no es nada sencillo, dado que estamos muy bien aparcelados y con buenas vistas al mar, pero no tenemos aún el preceptivo número de policía. ¿Cómo va a acordarse el emisario de mi domicilio fiscal, si de esto hace ya  cinco años y la noche era oscura? Creo que la camisa de Quevedo va a tener que esperar, aunque puede que a él no le importe en absoluto seguir unos años más tapando los remiendos con su eterna capa raída.

Un abrazo

Soneto por soneto
Este con estrambote y a vuelta de e-mail

Para José Miguel

Un soneto me mandan de Valencia
y me dice el autor por lo bajini:
no lo enseñes a Lope, Marianini,
porque entonces me muero de vengüencia.

Pero creo que sobra la advertencia,
porque yo no le encuentro al sonetini
otra cosa que amor de fratellini
con un golpe de loca incontinencia.

¿Mala rima? Qué importa en este caso,
si el deseo de bien es tan ferviente
y la risa se cuela en el Parnaso.

Donde no está el humor está el fracaso,
quien evita la risa oculta el diente,
de manera que a Lope se lo paso.

Y si a Lope le saca una sonrisa,
a Quevedo le vale de camisa.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

viernes, 19 de agosto de 2011

El camino

                                                 Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Ver PPS de Mar:


El camino

Algunos de los poemas recogidos en el libro “Mitad de amor, dos cuartos de querencias” (1984) fueron escritos en los primeros años 70, antes de venir yo a Villajoyosa. Otros, como el poema “Versos” dedicado a Miguel Hernández, fueron escritos en la época de la Transición, concretamente en el año 1977. Sin embargo, para el poema titulado “El camino”, que hoy cuelgo en este Blog debido a que Mar le ha hecho un magnífico PPS, no tengo una fecha determinada. Sé que fue escrito en Villajoyosa, siendo, por lo tanto, posterior a 1973. El asunto del que trata tampoco me da muchas pistas al respecto, como luego se verá. Puedo intuir que fue escrito rondando el año 1980, pero dándole al error un margen muy amplio. Tampoco creo que tenga mayor importancia para los lectores. Ni siquiera la tiene para mí, por referirse a algo tan genérico y difuso como el sentimiento de insatisfacción que sentía en esa época y que, salvando la niñez, es el mismo que, en una o en otra proporción,  he sentido en los diversos períodos de mi vida.

martes, 16 de agosto de 2011

Placeres de verano: el catamarán de Pere

 Mariano, luciendo catamarán en el puerto de Villajoyosa (12-08-2011)


No me quites el mar
que el agua es vida. 


Placeres del verano: el catamarán de Pere


Mi amigo Pere Garcimartín trabaja en un banco, mejor dicho, en una caja. Y tampoco es del todo correcto, en realidad trabaja en la caja de un banco. Y más correcto aún sería decir que trabaja en dos cajas: una, la del dinero, otra, la de la vida, es decir, la que le protege de las pistolas en los eventuales casos de atraco,  una especie de urna de cristal donde discurren sus mañanas, estáticas y largas,  al compás fatigoso y dinámico de los clientes. Allí está hasta las tres, encajado en la soledad tumultuosa de quien, por imperativo laboral, recoge, reparte, cuenta y defiende el dinero. Ahora bien, cuando sale… ¡Ay, amigos! Cuando sale va derecho a la sal, que está en la mar, con la vida. La mar en femenino, claro, porque él tiene el alma marinera.
-A qué hora salimos, Pere?
-¿Te parece bien a las seis?
-Me parece muy bien.
-Pues no se hable más, a las seis. Entra por el parking del Club Náutico y allí estaré yo, a la derecha.

sábado, 13 de agosto de 2011

Tanto abatimiento

Foto tomada de internet sin ánimo de lucro



Tanto Abatimiento


Yo llegué a la cita con la intención de que pasáramos una tarde en el cielo, pero el cielo había dispuesto que tú  te vistieras de tristeza. Te tomé de la mano y nos sentamos en un banco del parque. De frente estaba el mar y en las ramas frondosas de los árboles cantaban alegremente los pájaros. Tardaste mucho en hablar porque tenías el corazón ahogado en la garganta. Y cuando al fin quisiste hacerlo, las lágrimas te cayeron de los ojos en forma de lluvia interminable. La noche nos llegó, irremediablemente, cuando todo estaba encharcado. Pero eso fue después, el poema recorre únicamente los abatidos espacios del dolor, en los que solo había preguntas.

Un abrazo


Tanto abatimiento.


Tanto abatimiento
-que va contra el oráculo del dios-
¿a qué responde?

¿A qué responde esa mueca
            terriblemente volcada?
¿Quién ha sellado tus labios
            con esa laña de espino?
¿Qué influencia limita con tu ceño?

¿Sobre quién recae el crimen
de que tus ojos se hundan
          en este eclipse de vida?

Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

domingo, 7 de agosto de 2011

El culebro y la vaca


                                                   Tomada de internet sin ánimo de lucro


El Culebro y la vaca

Las leyendas, a las que los humanos somos bastante aficionados, a menudo hacen pasar por realidad algunas fantasías verdaderamente asombrosas y descabelladas. Así, alguno de esos cuentos dice que las culebras chupan la leche de determinados animales como las vacas, las cabras o las ovejas.

martes, 2 de agosto de 2011

El futuro está en las rosas


Montiboli, Villajoyosa

Te hablaría del infierno, si supiera.
Pero yo, constante humo,
me he esparcido en el aire y
ya ves, ya ves...
Sólo se hablar de la rosa.


El futuro está en las rosas

El título de uno de mis blogs, “El futuro está en las rosas”, ha suscitado comentarios de diversa índole: unos aquiescentes y/o admirativos, otros irónicos y/o escépticos. Es a estos a los que yo, después de analizarlos e interiorizarlos, les he puesto el signo de interrogación: ¿se puede afirmar en serio que el futuro está en las rosas? ¿Quiere decir que vamos a ser todos jardineros, y aún jardineros del rey?  ¿Cómo se puede depositar el futuro en algo tan evanescente, delicado e improductivo? ¿Puede proponerse lo efímero como solución a los grandes problemas que nos aquejan, sin causar asombro ni risa? ¿No es una ligereza verbal, un atrevimiento desmesurado, una simpleza inaudita? ¿No es una frase retórica? ¿No es simplemente un signo de la estupidez humana, que se asienta en la falta de razón o en los delirios producidos por la locura? Y la locura, ¿no tiene algo que ver con el distanciamiento de la realidad, bien sea a través de los sueños, del misticismo o de la poesía?