Buscar este blog

jueves, 9 de junio de 2016

¿Procedemos de un pez?




 Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

¿Procedemos de un pez?

Un día del año 2001, a raíz de una noticia que aparecía en los medios de comunicación, escribí este pequeño artículo

Sobre la procedencia del hombre

Hoy ha aparecido en la prensa la noticia de que muy posiblemente los humanos procedamos de un pez, a lo que yo oso decir a modo de divertimento: el que se llame Jonás sabe perfectamente que procede de una ballena. Pero vayamos por orden. Primero fuimos barro, sobre el que Dios puso un soplo divino para darnos alma. De ello se aprovecharon los curas. Luego fuimos mono, en constante y darwiniano proceso de evolución. De ello se aprovecharon los políticos. Y ahora que empezábamos a reírnos de las almas porque ya teníamos el hábito de las monerías, nuestro futuro se abre a un pasado de pez, mira tú por dónde. ¿Quién se aprovechará hoy de nosotros? Pero a mí no me sorprende el descubrimiento. De hecho, mi sueño recurrente es un larguísimo buceo en el que la respiración no representa un obstáculo. Eso sí, ahora sé de forma fehaciente que si un día voy al fondo del mar no solo no me ahogaré, sino que acaso encuentre las llaves del matarile, rile, ron.
     Además soy piscis, que algo ayuda. Y, en fin,  que se me sale el corazón de puro gozo porque, de buenas a primeras,  he acabado entendiendo esta cutre expresión de indigerible película americana: "Que te folle un pez". Hasta ahora no la había entendido, claro, porque, ¿cómo  imaginar que se invitaba a una simple coyunda entre congéneres? Y mirad, escualos sorprendidos, lo malo no es que procedamos de un pez, lo malo es que al final siempre acabamos siendo pescados. O trasuntos de pescadería. (2001)

En los días siguientes me llegaron algunas preguntas asombradas, irónicas o socarronas, que yo vine a contestar de este modo:

A vueltas con
la procedencia del hombre:

Con respecto a la tan traída y llevada procedencia del hombre, algunos lectores me han preguntado, no sin cierta retranca o ironía: ¿es posible que procedamos de un pez? Pues bien, de todas las respuestas imaginables, esta es la que tiene menos escamas:

A mí no me cabe duda ninguna: vivo al lado del mar, nado bien, soy piscis… Pues claro que procedo de un pez. Pero eso no garantiza la procedencia de los demás. Me imagino que los capricornio vendrán de una cabra mesopotámica. Los leo, del león de la Metro. Los sagitario, de una flecha lanzada por Cupido.
     Todos los mortales -que por el hecho de nacer tienen un signo zodiacal- son de procedencia deducible: los aries, de un carnero romano. Los tauro, de un toro de Osborne (O sea, de Bertín). Los escorpio, de un aguijón venenoso, o, lo que es igual, de una pica dura. Los cáncer, de un cangrejo aplastado por Aquiles. Los géminis, de un abrazo entre hermanos, a ser posible gemelos, como Castor y Pollus. Los acuario, de una lluvia maldita y procelosa, tal vez del Diluvio Universal…
     ¿Y qué voy a deciros de los libra, que son el contrapeso de las balanzas de pago? Los libra proceden de la Torre de Londres, que es de plata esterlina.
     Los únicos que no sé de donde vienen son los virgo, porque virgo quiere decir virgen. ¿Y cómo pueden venir de una virgen si no ha conocido varón? Esto me tiene mosca, pero de la mosca no proceden. De hecho, la mosca es uno de los cebos que se emplean para pescar al pez. Y el pez que come mosca se hace volador. Esa es realmente la procedencia de los virgo: del vuelo de la imaginación. Y mira que hay virgos en el mundo, ¿eh?: virgo prudentissima, virgo veneranda, virgo praedicanda, virgo potens, virgo clemens, virgo fidelis…
     -¿Y virgo virginis?
     -Ese no está en la letanía de Nuestra Señora.
     -Pues habrá que mirarlo como declinación: nominativo, vocativo, genitivo…
     -¡Genitivo! Ese es el caso.
     -¿Qué caso?
     -El de la posesión.
     -La posesión va por dentro.
     -Poseso…
     -¿Poseso? Ahora me he perdido. Volvamos a la sirenidad y a la cordura: ¿qué hace un virgo al enterarse de que procede de un pez?
     -Nada.
     -Poseso ya es un síntoma.
     -Sí, un síntoma pasado agua, la del mar, con aletas de tiburón o de ballena. El ancestro del hombre no puede ser un barbo, que es un pez de río.
     -Yo también me río.
     -Si ríe no conduzca, que a lo mejor se mea.
     -No me importa el mea si la mar me exculpa. En la mar confluyen todos los ríos: los que ríen en presente, los que reirán en el futuro y las vacas que ríen en francés.
     -Dígalo usted en plata.
     -Pues bien: el ancestro del hombre es una vaca marina. ¿Quiere usted discutirlo?
     -No.
     -Poseso.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Vaca marina. Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

4 comentarios:

  1. Excelente Mariano, aunque terminé cansada de reí, porque casi nunca río. Y si todos los ríos confluyen en la mar...

    ResponderEliminar
  2. Pues si has reído, Sofía, el artículo ha cumplido su misión principal. Lo demás se le dará por añadidura. Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Me encantó su articulo, muy interesante y divertido. Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Hola, Henry: es que nos pegan cada susto... A mí, en el año 2001, estuvieron a punto de salirme escamas y aletas. De hecho, los bronquios se me salieron del armario para hacerse branquias...
    Me alegra que te hayas divertido.
    Gracias y un abrazo

    ResponderEliminar