Mariano Estrada, Villajoyosa, finales 70. Foto Rosa Corrales
La vida al final de
los 70
No es que jugáramos al escondite, jugábamos a la felicidad.
Paseábamos por la playa, nos hacíamos fotos entre las rocas, en los espigones
del puerto. Nada nos perseguía, nada nos agobiaba, el tiempo era un aliado
seguro, el sueño era percibido como posible, la esperanza era una promesa con
fundamento, las noches no tenían presagios ni sobresaltos…

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