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sábado, 23 de abril de 2011

La rosa



El Montiboli, Villajoyosa

La rosa

En la clase había alumnos de varias profesiones y creencias. Todos eran mayores y trabajaban, al menos, ocho horas al día. Pero estaban allí porque querían mejorar el estatus, aunque algunos de ellos no supieran muy bien lo que era el estatus.
     -Maestro-dijo de pronto el soñador- quiero que nos hables de la rosa
     -¿Qué rosa, muchacho? –respondió el maestro un tanto escépticamente. Y añadió- ¿La del jardinero, que la cultiva? ¿La del revolucionario, que la persigue? ¿La del poeta, que la canta? ¿La del místico, que la espiritualiza? ¿La del transido por una espada de amor, que la convierte en una baba constante y objetivamente indigesta?
     -La rosa de los sueños, señor, la de Platón y Milton y Alejandría
     -Toda rosa es efímera, señor crédulo, incluso la que Coleridge trajo directamente del Paraíso.
     -No estoy tan seguro como tú, Maestro. La rosa es metáfora de la vida, que se renueva. Y al mismo tiempo es sueño, y el sueño es promesa e incitación.
     El maestro adoptó una interesante postura de pensador o de filósofo en trance y, tras un largo y hondo silencio, dijo:
     -Tú no quieres que te hable de la rosa, ¿verdad, muchacho? Tú quieres que te diga simplemente que la rosa es eterna…
     Dicho lo cual, adoptó un aire de suficiencia y se dirigió a la muchedumbre de los alumnos, a los que inquirió retóricamente:
     -Muchachos: ¿Es eterna la rosa? ¿Es inmortal?
     Pero éstos permanecieron cabizbajos y silenciosos. Tenían ganas de irse cuanto antes a sus casas. Eran más de las once de la noche, no habían cenado aún y al día siguiente tenían que levantarse muy pronto para acudir puntualmente a su cita con el trabajo. Cuando el maestro dijo que la clase había terminado salieron todos en estampida. Todos menos uno, al que parecía que le pesaban considerablemente las piernas.
     Era verano, hacía calor y no se sentía capaz de afrontar el estrepitoso fárrago de las calles para ir a su casa. De manera que se dirigió al parque más próximo, se instaló cómodamente en un banco y se quedó profundamente dormido. Le despertó una algarabía de pájaros que cantaban la mañana sobre su aún entumecida cabeza. Muy cerca de él, un jovial jardinero silbaba desentendidamente mientras regaba un magnífico parterre de rosas. Tomó una de ellas y, dirigiéndose al soñador, se la ofreció diciendo:
     -Toma, esta es la rosa de Ronsard, la que se marchita siempre en el pecho de la persona amada.
     La tomó en sus manos, la apretó contra su pecho y exclamó: “Te marchitarás junto a mí y serás viento y paloma. Así tendrás ocaso y amanecer, muerte y resurrección. Tendrás pasado, pero también presente y futuro”.
     No volvió a clase, tampoco a casa. ¿Tenía casa? En una pequeña nota marginal, el periódico local informaba de que un hombre había amanecido muerto en un banco del parque de los vagabundos y que sostenía una rosa en la mano. Añadía que la tenía tan apretada que le había hecho un pequeño surco de sangre.

Mariano Estrada http://www.mestrada.net/ Paisajes Literarios

12 comentarios:

  1. Qué triste!
    ...O soy yo la que me he conmovido y acabado con ojos encharcados... Será por este estado de ánimo que me acompaña...? (Somos química, las hormonas se vuelven locas..., igual que cuando "te enamoras"...)
    Pero creo que no, que matando al soñador hay mucho de desesperanza en el relato... Por mucho que le acompañe una rosa..., ¿Dónde está el que le ama? Soledad, frío...
    (Mientras te leía escuchaba una "saeta gitana")
    Preciosa entrada para este día.
    Gracias Mariano, para los que no hemos recibido el regalo personal, al menos tenemos tu rosa...
    Besos y abrazos.

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  2. Tengo que darte la razón, Transi: es una historia muy triste, como tantas y tantas en la vida. Tal vez la rosa le dé una aureola de belleza, pero es la soledad la que lleva al protagonista a morir en un banco del parque.
    Hasta ahí, el cuento. Lo demás lo han hecho tus hormonas, que atraviesan por momentos especialmente sensibles.
    Gracias por tus siempre generosas palabras, querida amiga. Un fuerte abrazo

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  3. Mariano, mi Amigo-Poeta...Què lindìsiiiiiiiima historia nos has compartido. Me ha arrancado làgrimas, y del alma.
    Una rosa es para mì, el ùnico y màs fiel testigo de amor, por el ser que amo; sòlo tengo una rosa roja para regalarle.
    Bueno, es mi debilidad entre todas mis debilidades...AMO UNA ROSA.
    Gracias, Mariano por arrancarme làgrimas con esa rosa, tu rosa.
    Un besito.

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  4. Hola, Celina: es que tú tienes la sensibilidad a flor de piel y, en consecuencia, las lágrimas las tienes inmediatamente detrás. Es cierto que la historia transmite una sensación honda de tristeza y los espíritus sensibles se desbordan cuando aparece la rosa, la sangre, la pena.
    Gracias por tus palabras. Un abrazo

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  5. Mariano :
    No encuentro mejor manera de unir mi sentimiento a las expresiones aquí vertidas, que con estos pocos versos - pero más que contundentes - del poeta cubano José Martí...

    Cultivo una rosa blanca
    en junio como enero
    para el amigo sincero
    que me da su mano franca.
    Y para el cruel que me arranca
    el corazón con que vivo,
    cardo ni ortiga cultivo;
    cultivo la rosa blanca.

    Abrazos argentinos ( chaqueños-correntinos ),al cada vez más admirado Mariano Estrada.
    Victoria

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  6. Mariano: ha sido una historia preciosa, aunque yo admiro la rosa más en su rosal.Pero se talla y se entrega por que es tremendamente comunicativa es algo que sin palabras dice tanto... Creo que todos los que te hemos leido hemos recibido una hermosa rosa. Gracias un abrazo. maria-josé.

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  7. Pues como dirían en mi pueblo, Victoria, esos versos están muy bien traidos. Yo creo, además, que es uno de los poemas más conocidos de Martí, tal vez sea por la canción que lo popularizó ya hace mucho tiempo...
    Gracias. Recibidos los abrazos argentinos con gusto. Yo te los mando desde el Mediterráneo, donde tiene su aposento la luz.

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  8. Claro, María-José: donde mejor está la rosa es en el rosal. Pero la rosa es un símbolo y, como tal, es inevitable que se reproduzca en historias, en cuentos, en poemas. En el rosal la miras, la admiras, la hueles. En los cuentos y poemas puede hacerte llorar.
    Gracias y un fuerte abrazo

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  9. Bellísimo!! La rosa como la vda misma!

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  10. Y con sus mismas espinas, Mónica.
    Gracias y un abrazo

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  11. Cuanta soledad y desamor en el corazón de tantos soñadores y buscadores de algo "más" que "eso" con lo que los demás solemos conformarnos y llenar nuestros días. Muchas gracias Mariano Estrada Vázquez por este triste pero bello relato. Un abrazo grande poeta.

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  12. Hola, Antonio: si no hubiera tristeza en el mundo no habría poemas tristes. Por otro lado, la tristeza y la belleza no son excluyentes entre sí, como sabes. Hay cosas muy tristes que son al mismo tiempo muy hermosas.
    Pero sí, este relato es triste. Si tú dices que es bello, mejor que mejor.
    Gracias y un abrazo

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