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sábado, 28 de abril de 2012

Vega del Castillo: un camino de ensueño



Vega del Castillo, Zamora. Foto M. Estrada


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Vega del Castillo: un camino de ensueño

El camino

Con un extremo en las ruinas, cuyo nombre es un pueblo en abandono,  y otro en los rabiones de la virginidad, al primer puente del agua, hay una ajustada aproximación a lo que "naturalmente" podría definirse como belleza. La fundamenta un camino de silencios que se oculta en su variada vegetación, un ribazo de roble con pretensiones de infinitud y de selva y una fimbria de humeros que hacen arco al agua.



Vega del Castillo, Zamora. Foto F. Medrano

 La vega

En medio,  una vega de luz con abundantes hierbas, remedos de hortalizas, árboles frutales y  lindes tortuosos de un multiplicado minifundio. Algún malremendado espantapájaros sugiere la abundancia de este tipo de fauna: gorriones, mirlos, grajos, tordos, urracas, gayas, abubillas...  y la posibilidad de un encuentro con el poblador aborigen, ya de naturaleza milagrosa, pues casi lo ha extinguido la emigración y la muerte.




Vega del Castillo, Zamora. Foto M. Estrada 



Donde el camino se cruza con el río

Hace algunos años, a su paso por la ciudad de Zamora, el Duero era  un río contaminado y sucio. Parece que esto se ha terminado corrigiendo, al menos en parte. En la otra punta del agua, había un pequeño río que la ofrecía limpia y cristalina. Y así la sigue ofreciendo. De aquellos años data la descripción que hice del camino que lo bordea y que en determinado punto lo cruza.

El texto termina en dicho punto y con este párrafo.

“…Pero volviendo al camino, allí, donde hace puente al agua, ésta pasa tan limpia y transparente que, apaciguados los labios y  los pies, absorto en su contemplación y abandonado en sus esquilas de inocencia, uno casi se olvida de los sapos insufribles de su obligado destino, que en primer lugar es Negro y después llega a ser Duero o enfermedad”.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

2 comentarios:

  1. QUE BIEN LO QUE ESCRIBES,ME SIENTO PARTE DE ESA ESCRITURA, ESE RIO, ESAS MONTAÑAS QUE CRECEN PINOS QUE MUCHOS PLANTAMOS, AFERRANDONOS A LA TIERRA PARA PODER SUBSISTIR.GRACIAS MARIANO POR RECORDAR ESA TIERRA QUE NOS VIO NACER.PIENSO QUE UN POCO NOS PASA COMO AL DUERO COMTAMINADOS RESPIRANDO ESTOS AIRES DE CIUDAD..PAQUI

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  2. Hola, Paqui:
    Me alegro de esa coincidencia en los sentimientos. Las cosas que se vivieron de niños de forma tan intensa, y tan feliz, como las vivimos nosotros, jamás podrán olvidarse. Incluso cuando aprendes a amar otros lugares, como es mi caso.
    Te mando un fuerte abrazo

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