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jueves, 31 de mayo de 2012

Las flores mágicas y el picotazo de las abejas



Foto M. Estrada, rosas, Eurotenis, Villajoyosa (Alicante)

Las flores mágicas y el picotazo de las abejas

En un lugar de esta España titiritera e irremediable, que puede ser del norte, del sur, del este, del oeste o de cualquier otro punto geográfico intermedio, había unas flores mágicas, hermosas e inocentes que, un buen día -similar en principio a los demás-, vieron llegar a un hombre a los entornos que ellas adornaban. Se trataba de un hombre cincuentón,  empalagosamente ataviado y  un pelín panzudo. Es verdad que recordaba a muchos otros que, como él, caían por allí, pero no se parecía nada al jardinero que veían todos los días. Eran tan distintos los ademanes...  Ellas estaban acostumbradas no solo a su figura y a su tacto, sino también  a los silbidos graciosos y agradables, aunque a veces un poco desafinados,  que el jardinero emitía mientras  les removía la tierra de los pies, las sulfataba con mimo y controlaba cariñosamente su riego.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Amores cautivos



Foto M. Estrada, Eurotenis, Villajoyosa (Alicante)

Amores cautivos

Hay amores que acaban sin un beso
con los labios helados, por deceso.

Nuestros labios son tersos y están vivos
y no pueden besarse por cautivos.

lunes, 28 de mayo de 2012

Frases y versos: jirones de la vida 6



Belleza salvaje, Montiboli, Villajoyosa. Foto M. Estrada


Frases y versos: jirones de la vida 6


01.- Soy consciente de que los sentimientos a menudo son dolorosos, pero no lo soy menos de que, al dorso de un dolor, puede haber un pámpano de felicidad.

02.- Cuando la luz se multiplica en los almendros y éstos miran al mar desde una flor profusa, un humilde silencio se apodera de la lengua.

domingo, 27 de mayo de 2012

Patricia



Patricia, en Chamonix, Francia. Al fondo, el Mont Blanc

Patricia

Esta es la niña que ahora está embarazada. Esta es la niña que fue, que es, que será. Esta es la niña que, al ser mujer, va a ser madre y que, al ser madre, se concretará una parte  importante de su yo ex futuro, por decirlo a la manera de Unamuno. Ocurrirá a finales de agosto, aunque dicen que, últimamente, los que van a nacer tienen tendencia a adelantarse.  Ya veis, ellos no temen a la crisis, lo que indudablemente les da fuerza a los padres. Y unos padres fuertes son el punto de apoyo que reclamaba Arquímedes para mover el mundo.

sábado, 26 de mayo de 2012

Ocurre tanta vida


Rosa y Mariano, en la boda de un amigo, un tiempo después de la nuestra



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Ocurre tanta vida

El timbre de tu boca
cabalga sobre el eco de los pájaros,
poblando el mar de valses y atonías,
y hasta los sueños emergen
       de sus crípticos olvidos
para llenarse de música y sirenas.

Ocurre tanta vida que
podría darse ahora
     la redención de los témpanos,
sin más que abrir los labios a la luz
y ver que, al otro lado de la noche,
el viento y la materia se reparten,
de consuno,
una baya madura, un ardiente licor,
un pliego de placer sin condiciones.

Del libro “Azumbres de la noche”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

viernes, 25 de mayo de 2012

Increible credo de amor



Apolo y Dafne, escultura de Bernini, tomada de internet sin ánimo de lucro


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Increíble credo de amor

Me confieso creyente a pesar mío,
porque al cabo soy víctima de amor;
y amor también es eso, desvarío,
impotencia, despecho, sinrazón.

De nada ha de valer la obstinación
que ponga en afrontar un desafío;
me declaro incapaz de dar desvío
a las flechas que acepta el corazón.

No obstante, y al tener contradicción
las cosas que ya he dicho y las que diga,
las declaro verdad, jamás mentira.

De manera que doy mi bendición
a todo lo que en mí se contradiga,
si es de amores la flecha que me hostiga.

Del libro “Mitad de amor, dos cuartos de querencias” (1984)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

miércoles, 23 de mayo de 2012

Belleza



Buganvillas. Foto M. Estrada, Montiboli, Villajoyosa (Alicante)


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Belleza

Reconozco que se llega a una edad en la que todas las cosas que cuentas tienen idéntico principio: “un lejano día…”. Pues bien, dejemos que las aguas discurran por sus cauces y digamos una vez más:

Hace mucho tiempo, estando entre amigos de los que ya no esperas grandes sorpresas, una mujer muy querida hizo la siguiente declaración:
-Mariano, tú le pegas a todo.
-Mujer, dicho así…Pero no creas: porros no fumo, alcohol no bebo, coca no esnifo… -respondí yo, un tanto socarronamente, añadiendo-. No le pego a las damas ni al parchís, no le pego a los hijos, no le pego al balón (en esa época no, sí antes y después)… Por no pegar, ya no pego carteles en las paredes ni sellos a las cartas…
-Si llegas a ser más ganso, no naces, hijo mío, parece mentira lo tonto que puedes llegar a ser…
- Y eso que no sabes que estuve muy cerca de ser fraile y que antes fui monaguillo, que jugué un partido de fútbol con los juveniles del Rayo Vallecano, que canté folkore ruso en una coral de Madrid, que hice de “contable” en un mesón sin tener ni pajolera de contabilidad, que fui profesor de gitanos en las chabolas de Nazaret, que he manejado una guillotina real, por más que fuera en la imprenta de un conocido falangista, que he currado de delineante para un famoso arquitecto dominico, que obtuve una magnífica beca de estudios a la que no tenía derecho… ¿A qué te refieres concretamente?
-¿De verdad has hecho todas esas cosas? Pues nadie lo diría, hijo mío, mirándote… Hasta da la impresión de que no te fijas en nada y que te da lo mismo ocho que ochenta. Pero yo me refiero a la literatura, y digo que le pegas lo mismo a la poesía que a la prosa. Y dentro de la poesía, tanto te da un soneto como una soleá, por no hablar del romance o del verso libre…Eso sí, la pega que yo te pongo es que lo supeditas todo a la estética. Todo muy pulidín, todo muy lírico. Y digo yo, ¿no puedes ser un poco más verbenero, más prosaico, más funcional, no sé, acercarte más al lenguaje de uso que al académico, más a la impureza de la gente que a la perfección de las estatuas, más al tronco del árbol que a las flores? Es que, hijo mío, a veces te andas un tanto por las ramas.
-Como el Barón rampante que soy, querida mía ¿No sabes que yo he corrido por las ramas de un roble?
-No, pero no me extraña nada, con lo peludo que eres…
-Y lo que es peor, a veces he dado con los huesos en el suelo. Claro que hay árboles de los que no te puedes fiar, por ejemplo: las higueras. Recordarás muy bien que la higuera es un árbol maldito…Y yo añado: y de madera frágil, muy frágil.
-Ya estamos. También le pegas mucho a las tonterías…No se puede contigo, ¿por qué no hablas en serio alguna vez? Te has ido completamente del tema
-O sea, que he caído en las garras de Ana Coluto
-¿Qué?
-Que a esa figura se le llama anacoluto, pero da igual como la llames porque no atiende a razones…
-¿Ves? Contigo es imposible, hijo mío… No, ahora no me hagas carantoñas ni ñoñerías. Te lo digo completamente en serio, ¿sabes? Eres un petardo.
-Eso es cierto, ya ves, pero tengo la pólvora mojada ¿Cómo la tienes tú, piedra pequeña? Lo que no sé es por qué te empeñas en llamarme hijo tuyo, yo creía que estabas enamorada de mí, pero si eres mi madre… Claro que quien hace incesto hace ciento…

De aquella conversación, que no fue exactamente la que acabáis de leer ahora mismo, sino otra que pudo no ser ni parecida, nació el poema que voy a dejar aquí “colgao”, que es como decían en otros tiempos que los gitanos querían ver a la Guardia Civil. No hay ni que decir que el poema es un tanto superficial. Y tonto, más o menos como la conversación.

Coda:

A propósito del último párrafo, en un poema llamado “También probé el amor” del libro “Desde la flor del almendro”, yo llamé “perigonio verde” a la pareja de la Guardia Civil. Lo insólito es que el editor se percatara, como efectivamente lo hizo.

Transcribo el pasaje, que tal vez ayude a entender lo que quería transmitir mi interlocutora, matando así dos pájaros de un tiro (nada más fácil para quien anda mucho en las ramas):

“…Amado en el amor y consentido amante,
entre salvias, genistas y torviscos,
rociado por espumas de vilano y
ausente en realidad
de otra estadía que la gloria,
ni siquiera advertí que me espiaban
-impunes y morbosos-,  los ojos de
dos cuervos disfrazados de Civiles.

De pronto se hizo verbo el perigonio verde,
mas ya volvía yo de los hortales
fecundos de la gleba”

Y ahora sí, el poema de marras:

Belleza

Hurtar belleza a la vida
en nombre de un cacareo
funcional,
si acaso no es criminal,
no es justamente una honra.

Es una herida
bien honda,
una eclosión, una bomba,
un jarro de agua, un baldeo.

El bienestar a la sombra
de lo feo,
ni es bienestar
ni se nombra,
creo.

Es pernicioso y nefando.

Quien ha firmado ese bando
con no poca ligereza,
le ha quitado al corazón
la sutileza,
el ritmo a la pulsación,
la altura al monte,
la utopía al horizonte
y la esperanza al que reza

Hurtar belleza a la vida
no puede dar más comida
ni justeza.
Sí puede dar ocasión
para que medre el ramplón
y el que bosteza.

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

Chumbreras y buganvillas. Foto M. Estrada, Montiboli, Villajoyosa (Alicante)

El monstruo de piedra


El monstruo de piedra, playa del Bol Nou, Villajoyosa. Foto M. Estrada

El monstruo de piedra

A las tranquilas costas de Villajoyosa  llegó un día un monstruo de piedra que era algo así como un cíclope, con la salvedad de que llegó con todos  sus ojos. Fue mucho antes de que el doctor José María Esquerdo, eminente hijo de la localidad, construyera la residencia de La Pileta frente a la playa del Paraíso.

martes, 22 de mayo de 2012

He soñado la flor



Flores de chumbera, Montiboli, Villajoyosa. Foto M. Estrada


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He soñado la flor

He soñado la flor
en las arenas de la noche
y en su polen desnudo
he templado la fe...

Ahora,
transcurrido el desierto sobre
surcos de cándida rodera,
arrastro este bordón de peregrino
y este hisopo de nubes
con reclamo de gárgolas
                                       y lluvia...

Mas sé que lloverá,
porque esta flor soñada
trasciende ya los íntimos almendros.

Del libro “Desde la flor del almendro”

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios

lunes, 21 de mayo de 2012

Amor: éter y apocalipsis


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Aprovechando la draconiana época de los ajustes, reformas y recortes, he tenido la tentación de meterle la tijera a este dicotómico texto, nacido de una actitud literaria frenético-compulsiva, propia de los tiempos de expansión, de bonanza y hasta puede que de incontinencia poético-sentimental, que es lo que en el campo de las letras se podría designar como burbuja amorosa. Finalmente, he pensado que no, que las frondosidades y exuberancias líricas de la juventud, tan trabajosamente conquistadas por los defensores de la belleza y de la honestidad, han de ser consideradas como derechos adquiridos irrenunciables, si bien el autor de las mismas, consciente de su procedencia, asume su carácter dinámico y evolutivo como cualquier otro miembro catalogado de la selección natural de las especies.

domingo, 20 de mayo de 2012

Logros



Foto tomada de internet sin ánimo de lucro


Logros

El poema que dejo hoy aquí fue escrito a finales del año 2001, cuando todos los indicadores económicos apuntalaban el desbordado optimismo de la sociedad occidental, que veía circular alegremente el dinero. En nuestra pequeña parcela, el Gobierno de Aznar seguía diciendo que España iba bien. Y, efectivamente, España, espoleada por las subvenciones de la Comunidad Económica Europea,  había empezado a poblarse de  molinos eólicos, esos que ahora forman parte indisociable del paisaje nacional. Paralelamente, en las oficinas de la especulación, que se multiplicaron como las ratas en las alcantarillas de las grandes ciudades, se estaban sentando las bases de la impresionante burbuja inmobiliaria que, al rebufo de la financiera –procedente de EE.UU y originada en las hipotecas subprime-,  nos explotaría después en las manos, cosa que ocurrió en el año 2007, si bien sus primeros efectos  empezaron a percibirse por los incrédulos cuando el 2008  ya estaba avanzado.

Mariano Estrada, 20 de Mayo de 2012  

La nota que dejo a continuación fue escrita en el año 2005, con motivo de la publicación del poema en alguna página digital.

Decía así:

Negar que sociedad occidental ha generado numerosos avances, entendiendo el avance como un bien, es tanto como negar el espectacular incremento en la esperanza de vida. Por lo tanto, los que de alguna forma ejercemos en ella un papel crítico, lo que pretendemos en realidad, además de desenmascarar a los pescadores a río revuelto, es que se corrijan los errores, que son claros y muchos. Y no me refiero solamente a los efectos secundarios, ahora llamados colaterales, sino a todas las iniciativas que, con la disculpa de un progreso engañoso,  generan indignidad, además de injusticia y de miseria. El punto en el que estamos de este ya largo camino, no permite aventuras ni frivolidades, sólo hay que echar un vistazo a los mordiscos propiciados a la naturaleza en lugares que son determinantes para nuestro futuro.

Un avance en la mala dirección puede ser un paso hacia la pesadilla.

Mariano Estrada,18 de  mayo de 2005


Logros

Yo podría cantar, honestamente,
los logros innegables
de esta máquina civilizadora,
y al tiempo agradecer a algunos hombres
su sacrificio mal pagado,
incluso si, al final de su agitada
vicisitud, el fuego
de una falla nos destruyera.

Podría asegurar, sin duda,
que muchos de esos logros
no sólo no degradan el complejo mundano,
sino que vienen a poner
en sus terrazas
una guinda de perfección.

Pero ¿qué? Ese gran emporio
-llamado civilización
occidental y, desde luego,
sobrado de panegiristas-
no me impide pensar en sus escorias
de indignidad y de amargura.

Porque la luz se apaga y hay dolor.
Porque la lluvia quema
-con lenguas de acidez y de ignominia-
los principios elementales
de la fecundidad  y la esperanza.
Porque los peces mueren,
con la excepción gloriosa de los gordos.
Porque el hambre contrasta en demasía
con los fastos de la celebración,
y los huesos del desamparo
con las interminables
salazones de la victoria.

Yo podría cantar el Aleluya
magnánimo de Haendel,
si la resurrección se concretara
en el desprendimiento
y éste se levantara entre los hombres
como sello de dignidad.

Pero ved, la miseria no tiene catedrales.

Mariano Estrada. Del libro A este lado del paraíso (2001)

viernes, 18 de mayo de 2012

El bosque de tus ojos



Villajoyosa. Jardín casa. Fojo M. Estrada


El bosque de tus ojos

Y porque digo que te quiero
se extienden las sonrisas
por los balcones de la incomprensión.

Son sonrisas desalentadas,
que no sienten el beso
indescriptible de la primavera.

Contrariamente,
de mí tira una savia vigorosa
que quiere recorrer, sin restricciones,
el bosque interminable de tus ojos.

¿Qué importa la incredulidad
de los que han orillado incluso los recuerdos?

Mariano Estrada
Del libro Amores colaterales (2006)



jueves, 17 de mayo de 2012

Los celos


Foto tomada de internet sin ánimo de lucro

Los celos

El diccionario de la Real Academia dice que los celos son una “Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude de cariño, poniéndolo en otra”.

Pero yo tengo un amigo que dice que los celos son una suerte de mecanismo que a menudo se activa con la imaginación. No hace falta que la persona amada haya mudado o mude de cariño. Más aún, a veces ni siquiera hace falta que haya mudado o mude la dirección de los ojos. La imaginación es tan poderosa y manipuladora que en ocasiones se las arregla para meter en la cama los cuerpos de dos personas que ni siquiera se han llegado a mirar. Basta con que alguien crea que sí:

-¿Por qué miras tanto a esa?
-¿A quién?
-A e-saaaa, a e-saaaa…
-Pues hija, si no me lo llegas a decir, la piso

Bromas aparte, lo cierto es que, en esto de los celos, muchas veces parece lo que no es. Supongo que otras veces es y lo parece o es y no lo parece, que de todo habrá en la viña del amor. Pero da lo mismo, para el celoso ES siempre, porque los celos son una especie de enfermedad que, a pesar de ser ciega, tiene el espíritu convertido, como antes señalé, en una imaginación desbocada y depredadora. Con ella, el celoso no ve lo que ve, sino lo que quiere ver. Y lo que quiere ver es que la persona amada, haga lo que haga y mire donde mire, está poniendo en otra los ojos. Y, claro, donde pone los ojos, pone la voluntad, la boca, las manos y hasta los pies.

-Sí, sí, la pisas, claro que la pisas… En la cama la pisarías si no estuviera yo aquí…

¡Qué más da que la otra persona ni siquiera se entere del tormentoso drama que está teniendo lugar! Esa persona está puesta allí por el azar o por el destino y sólo es necesaria para que el celoso pueda posicionar sus sospechas, acribillar con ellas a la persona querida y corroerse machaconamente por dentro. En ese sentido, los celos son una auténtica máquina de destrucción.
Sin embargo, unos celos moderados y llevaderos, pueden ser incluso recomendables. Porque incentivan al lirón y no le permiten que se duerma en los laureles. Como es fácil de entender, el lirón debe mantenerse siempre despierto.

Un abrazo

Dejo aquí dos poemas que, sumados a la que acabo de exponer, harán un total de tres visiones sobre los celos. Y serían muchas más si cada uno expusiera la suya.

Los celos

Tener una mirada como propia
y verla en otros ojos distraída;
creer que un corazón nos da la vida
y ver que no es verdad, que está en la inopia.

¿No basta para ver la cornucopia
poblada ya, y acaso florecida?
¿No basta para dar por sucedida
la cópula mental que nos es propia?

La idea de los celos no se acopla
a un hilo de razón que los impida.
Le cabe conocer esta salida:

Soplar como el cornúpeta resopla,
quizás arremeter, ahondar la herida,
y luego comprender, que es ley de vida.

Del libro “El cielo se hizo de amor” (1986)


 Celos

Van a matarme.
Los celos tienen dos flechas
para matarme.

Tú me los echas
con guiños
que van al aire.

Visajes, mimos...
Los celos son asesinos
de blanco guante.

Guadaña,
Tela de araña,
Mirada móvil, pestaña
de imán y estambre.

¡Mujer,
maldita forma de ver!
¡Talante!

Aunque te pongas un velo
y sólo mires al suelo,
estás mirando a otra parte.

Si te arrancaras los ojos
verías por los ojales.

Y más allá, más adentro,
por donde el pulso te late.

¡Por la sangre!

Van a matarme.
¡Matarme!
¡Los celos van a matarme!

Del libro “El cielo se hizo de amor” (1986)

Mariano Estrada www.mestrada.net Paisajes Literarios
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